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El agua caliente de la ducha puede producir quemaduras de primer y segundo grado especialmente a las personas de piel sensible.  Los rosetones en distintas partes del cuerpo, como en las piernas, en el pecho o la espalda son la manifestación evidente de este tipo de lesiones.

Los efectos de las quemaduras de primer grado desaparecen rápidamente y los producidos por la ducha no son la excepción.

La exposición sistemática a  la ducha caliente, que para muchas personas  es muy placentera y a veces se alarga más tiempo del debido,  impide que la piel sane lo cual lleva al afectado a pasearse por un  inventario de causas que lo llevan prematuramente al consultorio del dermatólogo.

Las quemaduras de primer grado o quemaduras leves causan solamente el enrojecimiento de la epidermis (capa externa de la piel). Las quemaduras de segundo grado causan ampollas y se extienden hacia la dermis (capa interna de la piel), y las de tercer grado causan la muerte tisular, atravesando la dermis y afectando los tejidos subyacentes.

El tipo de quemadura y su causa determinará el tratamiento, pero todas las quemaduras deben ser medicadas rápidamente para reducir la temperatura de la superficie quemada y evitar daños permanentes a la piel y el tejido.

Al contrario de las reacciones alérgicas al champú o al jabón que generalmente desaparecen horas más tarde, el tipo de quemaduras de primer grado producidas en la ducha  permanece en el tiempo causando algo de inflamación, sequedad y picazón si no se reduce la temperatura del agua.

Las quemaduras de primer grado desaparecen rápidamente y las producidas por la ducha no son la excepción. De allí que lo primero que debe hacer el afectado es bajar la temperatura del agua caliente y evitar las duchas largas. Esta medida deber ser complementada con la aplicación de  una loción hidratante o gel de aloe vera varias veces al día en las zonas afectadas hasta que desaparezca las lesiones.

En caso de que con estas medidas no se obtengan los resultados esperados se recomienda la visita a un especialista.

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El reciente anuncio del descubrimiento de los genes causantes de la hipertensión arterial pulmonar fue acogido con optimismo por cuanto se podrá identificar las causas de la enfermedad y mejorar los tratamientos actuales. El 50% de los pacientes que la padecen mueren antes de los cinco años.

Con los años la hipertensión pulmonar debilita al corazón y el paciente puede desarrollar insuficiencia cardíaca.

“Identificando la naturaleza de estos genes y su mutación en nuevos genes puedes saber qué es lo que causa la enfermedad”, le dijo a la BBC de Londres Nick Morell, de la Fundación British Heart y quien lideró la investigación.

La hipertensión pulmonar es un aumento de la presión en las arterias de los pulmones. Los vasos sanguinos que transportan la sangre del corazón a los pulmones se estrechan y endurecen. El corazón debe hacer un mayor esfuerzo para bombear sangre. Con los años el corazón se debilita y el paciente puede  desarrollar insuficiencia cardíaca.

Los síntomas de la hipertensión pulmonar incluyen:

  • Dificultad para respirar durante actividades de rutina, como subir un par de escalones
  • Cansancio
  • Dolor en el pecho
  • Ritmo cardiaco acelerado
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen
  • Falta de apetito

Según Morell el descubrimiento les permitirá a los investigadores presentar potenciales propuestas en el tratamiento de esta enfermedad una vez que se identifiquen las causas de este mal que hasta ahora resulta incurable.

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Siempre se ha sabido que una dieta baja en calorías retrasa la vejez y alarga la vida. Primero se demostró en animales y ahora los estudios más recientes han demostrado su acción positiva sobre el metabolismo humano.

En estos tiempos de grandes tentaciones se impone el uso de la moderación a la hora de comer pero sin exageraciones

Uno de estos estudios se llevó a cabo gracias al Programa Calerie (por las siglas en inglés de Evaluación Exhaustiva de los Efectos a Largo plazo de la Reducción de la Ingesta de Energía).  Participaron 200 adultos sanos y no obesos a los que se les controló a lo largo de dos años y fue patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de EE UU.

Al final de cada uno de los dos años, todos los participantes se sometieron a una serie de pruebas relacionadas con el funcionamiento general del metabolismo y los marcadores biológicos del envejecimiento, como los daños asociados a los radicales libres.

Los datos evidenciaron que las personas que habían seguido la dieta hipocalórica empleaban la energía de forma más eficiente mientras dormían que los integrantes del grupo de control. Es decir, requerían de menos energía para mantener el organismo en reposo, porque su masa corporal era menor. Su organismo “se gastaba menos”.

“En el cerebro, comer menos tiene como resultado toda una serie de cambios genéticos, moleculares y celulares que lo protegen del aumento de los radicales libres que se producen durante el envejecimiento”, dice Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana en la Universidad Complutense de Madrid, y autor de libros relacionados con el envejecimiento.

Además comer menos también activa genes que estaban dormidos, relacionados con una mayor agilidad en los procesos mentales, conducta motora, aprendizaje y memoria.

“Este nuevo informe proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que todo lo que hemos aprendido en otros animales se puede aplicar a nosotros mismos”, dice Rozalyn Anderson, experta en envejecimiento e investigadora en la Universidad de Wisconsin-Madison.

Hay que comer para vivir pero sobre todo  en estos  tiempos de abundancia y grandes tentaciones,  se impone el adagio griego de usar la moderación como guía.

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La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) alertó que el  uso de implantes mamarios  está relacionado con la aparición de un linfoma anaplásico  de células grandes, un tipo de cáncer no Hodgkin que no tiene que ver con el cáncer de mama.

El linfoma anaplásico aparece con más frecuencia cuando se trata de implantes mamarios con superficies texturizadas

Las primeras sospechas surgieron en el año 2011 pero sin evidencias suficientes para que la FDA emitiera un diagnóstico. En 2016 la Organización Mundial de la Salud alerto que este tipo de linfoma  puede desarrollarse después de instalados los implantes.

Los casos registrados hasta el momento sugieren que hay una relación y que el linfoma anaplásico aparece con más frecuencia cuando se trata de implantes mamarios con superficies texturizadas.

El linfoma anplásico de células grandes es un tipo de linfoma que afecta principalmente a los linfocitos de células T. Por lo general, se forma en los ganglios linfáticos, la piel o los huesos, y algunas veces se forma en el tubo gastrointestinal, el pulmón, el tejido que cubre los pulmones y los músculos.

Hasta septiembre de 2017 la FDA había recopilado 414 informes médicos que mostraban esta asociación. Entre ellos había nueve casos de pacientes fallecidas. De ese número, 272 contenían información sobre el tipo de superficie: 242 indicaban que se trataba de superficies texturizadas y los otros 30 eran lisas. Además, 234 de los casos eran implantes llenos de gel de silicona y 179 eran con solución salina.

Estados Unidos no es el único país donde se han registrado casos. En Australia, la autoridad competente aseguró que, tras un análisis detallado, encontró 46 pacientes con este tipo de cáncer asociado a los implantes mamarios. Entre ellos se contaba la muerte de tres mujeres. Desde septiembre de 2016 habían detectado otros diez casos.

Desde que en 2011 la FDA emitió la primera alerta ha habido una amplia literatura médica que intenta documentar esta asociación. Las estimaciones hoy sugieren que ese linfoma se puede desarrollar en una entre 3.817 a 30.000 mujeres con implantes mamarios texturizados. Suele aparecer a los siete u ocho años después de puestos los implantes y en la mayoría de casos, cuando se detecta temprano, se puede curar con cirugía. Sin embargo, algunas mujeres han necesitado quimioterapia y radiación.

El implante texturizado se inventó para evitar el encapsulamiento.

Uno de los principales síntomas que advierten de la aparición del tumor es hinchazón alrededor del implante. Cuando no existan esos indicios, de acuerdo con la FDA, no es necesario retirarlos.

El origen de las prótesis  texturizadas

Las prótesis con cobertura lisa, explica en su página web el cirujano plástico español Jorge Aso, tienden a pegarse menos a los tejidos de alrededor, por lo que son más móviles. Las prótesis texturadas tienden a pegarse más a la cápsula periprotésica (el tejido que genera el cuerpo alrededor del implante) y por tanto se mueven menos a largo plazo.

Originalmente los implantes que se usaban eran lisos, generalmente colocados por encima del músculo. Esta técnica suponía el problema de que frecuentemente se producía una contractura capsular, es decir, un endurecimiento de la cápsula que genera el cuerpo alrededor del cuerpo produciéndose un defecto estético y a veces dolor. Esto supone un problema importante, ya que una contractura capsular obliga a reintervenir a la paciente para solucionar el problema. 

Los implantes texturados, texturizados o rugosos (todos son sinónimos), se inventaron para tratar de paliar este problema, con la idea de que al ser la envolutura externa de la prótesis irregular, el cuerpo tendría más dificultad para crear una cápsula dura alrededor, y por tanto el riesgo de contractura capsular sería más bajo.

Los implantes anatómicos deben adherirse firmemente a los tejidos circundantes, para que no se muevan ni roten. Por tanto, las prótesis anatómicas son SIEMPRE texturadas (rugosas), enfatiza el doctor Aso.

 

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Al igual que en el hombre,  en las mujeres el deseo sexual cambia con los años. Embarazo, menopausia, enfermedades, antidepresivos, anti-convulsivos también pueden producir lo que los especialistas llaman: «trastorno femenino del interés sexual o de la excitación».

El deseo sexual de una mujer se basa en la interacción compleja de varios factores que afectan la intimidad

Lo primero que dice un informe de la clínica Mayo es que no existe un número mágico para definir el deseo sexual bajo. Varía según cada mujer. Veamos algunos de sus síntomas.

  • Falta de interés en cualquier tipo de actividad sexual, incluso en la autoestimulación
  • No tienes fantasías ni pensamientos sexuales nunca o casi nunca
  • Molestia por la falta de actividad o de fantasías sexuales

El deseo sexual de una mujer se basa en la interacción compleja de varios factores que afectan la intimidad, como el bienestar físico y emocional, las experiencias previas, las creencias, el estilo de vida y la relación actual. Si tienes problemas en alguno de estos aspectos, tu vida sexual puede verse afectada.

Causas

  • Problemas sexuales. El dolor durante las relaciones sexuales o la falta de orgasmos pueden dificultar el deseo sexual.
  • Varias enfermedades no sexuales también pueden afectar el deseo sexual, como la artritis, el cáncer, la diabetes, la presión arterial alta, la enfermedad de las arterias coronarias y las enfermedades neurológicas.
  • Muchos medicamentos que se venden con receta (como antidepresivos y medicamentos anticonvulsivos) son famosos por anular la libido.
  • Estilo de vida. Es posible que un vaso de vino te haga sentir apasionado, pero beber mucho alcohol puede arruinar tu deseo sexual; lo mismo sucede con las drogas ilegales. Fumar disminuye el flujo sanguíneo, lo que puede disminuir la excitación.
  • Cirugía. Las cirugías, especialmente las relacionadas con los pechos o el aparato genital, pueden afectar la imagen corporal, la función sexual y el deseo sexual.
  • La fatiga por haber cuidado niños o familiares que están envejeciendo puede contribuir a la disminución del deseo sexual. La fatiga por enfermedades o cirugías también es un factor de disminución del deseo sexual.

Los problemas no tienen que ser físicos. Hay muchas causas psicológicas de la disminución del deseo sexual

Cambios hormonales

Los cambios en los niveles de las hormonas pueden modificar el deseo sexual. Esto puede ocurrir durante:

  • La menopausia. Los niveles de estrógeno bajan durante la transición a la menopausia. Esto puede causar una disminución del interés en el sexo y hacer que los tejidos vaginales estén más secos y, en consecuencia, que las relaciones sexuales sean dolorosas o incómodas. Aunque muchas mujeres siguen teniendo relaciones sexuales satisfactorias durante la menopausia y después de ella, la libido de otras mujeres se atenúa durante este cambio hormonal.
  • El embarazo y la lactancia. Los cambios hormonales durante el embarazo, inmediatamente después de tener el bebé y durante la lactancia pueden disminuir el deseo sexual. Por supuesto, hoy en día, las hormonas no son el único factor que afecta la intimidad. La fatiga, los cambios en la imagen corporal y la presión que supone quedar embarazada o cuidar de un nuevo bebé pueden contribuir a que el deseo sexual cambie.

Causas psicológicas

Los problemas no tienen que ser físicos o biológicos para ser reales. Hay muchas causas psicológicas de la disminución del deseo sexual, entre ellas las siguientes:

  • Problemas de salud mental, como depresión o ansiedad
  • Estrés, como estrés financiero o laboral
  • Baja autoestima de la imagen corporal
  • Baja autoestima
  • Antecedentes de maltrato físico o de abuso sexual
  • Experiencias sexuales negativas en el pasado

Problemas de pareja

Para muchas mujeres, la cercanía emocional es el preludio de la intimidad sexual. Entonces, los problemas de pareja pueden ser un factor importante en relación con la disminución del deseo sexual. La disminución del interés en las relaciones sexuales suele ser el resultado de problemas persistentes, como los siguientes:

  • Falta de conexión con tu pareja
  • Conflictos o peleas sin resolver
  • Comunicación deficiente de las necesidades y preferencias sexuales
  • Infidelidad o violación de la confianza

 

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Se estima que a medida que envejecemos los músculos de las piernas se hacen más pequeños y débiles, lo  que causa debilidad para moverse o levantarse de  una silla. La ciencia cree haber encontrado respuesta a esta deficiencia.

Con la edad hay una dramática pérdida que oscila entre el 30 y el 60% de nervios que controlan los músculos de las piernas, lo que significa que se consumen

Un estudio realizado  con 168 hombres en la universidad Metropolitana de Manchester en el Reino Unido, coordinado por la doctora Jamie McPhee, concluyó que el desgaste natural del músculo en las piernas se debe a la perdida de nervios en esa zona.

La doctora McPhee declaró a BBC Mundo que los adultos jóvenes generalmente tienen entre 60.000 y 70.000 nervios que controlan el movimiento en las piernas desde la columna lumbar.

“Con la edad hay una dramática pérdida que oscila entre el 30 y el 60% de nervios que controlan los músculos de las piernas, lo que significa que se consumen”, señaló la especialista.

“Los músculos necesitan recibir una señal adecuada del sistema nervioso para decirles que se contraigan, para que podamos movernos”.

El equipo estudio el tejido muscular en detalle usando imágenes de resonancia magnética y registraron la actividad eléctrica que pasaba a través del músculo para estimar el número y el tamaño de los nervios restantes.

La buena noticia es que los músculos sanos tienen una forma de protección: los nervios pueden enviar nuevas conexiones para rescatar los músculos y evitar que se agoten.

Esto es más probable que ocurra en personas en forma con músculos grandes y sanos, dijo McPhee.

Se desconoce por qué las conexiones entre los músculos y los nervios se rompen con la edad, descubrir más acerca de la pérdida de masa muscular podría ayudar a los científicos a encontrar formas de revertir la afección en el futuro.

 

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Una investigación llevada a cabo en el Centro para la Diabetes de la Universidad de Lund, en Suecia, y en el  Instituto de Medicina Molecular de Finlandia, concluyó que los pacientes que sufren de diabetes se  pueden separar en cinco grupos que responden cada uno a tipos genéticos distintos.

Puede ser que en el mundo haya mucho mas subgrupos de diabetes, dependiendo de los génes y del efecto de los ambientes locales, explicó una de las investigadoras.

El estudio contó con la participación de  unos 15.000 pacientes finlandeses y suecos y fue  publicado en la revista The Lancet Diabetes and Endocrinology, según información  difundida  en el portal de la BBC.

Grupo 1: diabetes severa autoinmune. A grandes rasgos, es la que normalmente se clasifica como de tipo 1. Afecta a las personas cuando son jóvenes y aparentemente saludables y se debe a una enfermedad autoinmune que imposibilita la producción de insulina. Con lo cual, no hay hormonas suficientes para controlar el nivel de azúcar en la sangre.

Grupo 2: diabetes severa por deficiencia de insulina. Estos pacientes inicialmente son muy parecidos a los del grupo 1 —también son jóvenes, con un peso y salud aparentemente saludables— pero tienen dificultades para producir insulina. La diferencia es que no hay un fallo en el sistema inmunológico sino un defecto en sus células beta, las que “fabrican” la insulina. Estos pacientes tienen el mayor riesgo de ceguera.

Grupo 3: diabetes severa por resistencia a la insulina. Quienes la sufren en general tienen sobrepeso y producen insulina pero el cuerpo no responde a la hormona. Estos pacientes tienen el mayor riesgo de enfermedades renales.

Grupo 4: diabetes moderada relacionada con la obesidad. Identificada principalmente en pacientes con mucho sobrepeso, pero metabólicamente más cercanos a los valores normales que a los del grupo 3.

Grupo 5: diabetes moderada relacionada con la edad. La desarrollan por pacientes que son significativamente de mayor edad que los de los otros grupos.

Esta diversidad de tipos, según los investigadores, explicaría  por qué algunos pacientes con diabetes responden a los tratamientos de una manera muy diferente a otros.

También aseguran que esta nueva clasificación puede identificar a las personas que corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

“Esto es extremadamente importante, estamos dando un paso real hacia la medicina de precisión“, le dijo a la BBC Leif Groop, uno de los académicos que participaron en el estudio.

La diabetes es una enfermedad crónica que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a 422 millones de personas en el mundo, el 8,5% de la población adulta, según datos de 2014.

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