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Archive for 11/09/18

Resulta muy difícil para los consumidores saber quien está financiando una investigación científica cuyos resultados sugieran que el pan y la pizza no engordan, que el cigarrillo no produce cáncer o que las gaseosas, como la Coca-Cola, no se ha demostrado que pudiera estar asociado con la diabetes o enfermedades cardiovasculares.  Se trata de una vieja práctica  empleada por empresas que con la anuencia de la comunidad científica  pretenden influir en la opinión pública y en grupos de presión que los adversan.

“Algunos científicos financiados por Coca-Cola rechazan el impuesto a las bebidas azucaradas recomendado por la OMS”, señala el País de España

Coca-Cola entregó ocho millones de euros a decenas de organizaciones científicas y médicas españolas entre 2010 y 2017, según los datos de la propia compañía. Las que más dinero recibieron fueron la Fundación Iberoamericana de Nutrición (835.000 euros), la Fundación Española Del Corazón (640.000 euros) y la Fundación Española de Nutrición (567.000 euros), según lo divulgó el diario El País de España.

La Organización Mundial de la Salud instó a los gobiernos a aumentar al menos el 20% el precio de las bebidas azucaradas para reducir su consumo, vinculado a la epidemia de obesidad que azota al mundo.

El abuso de estas bebidas está asociado con 133.000 muertes al año por diabetes, 45.000 por enfermedades cardiovasculares y otras 6.450 por diferentes tipos de cáncer, según las estimaciones de un equipo de la Universidad de Harvard. En un litro de Coca-Cola original hay 106 gramos de azúcar.

Carlos Alberto González del Instituto del Catalán de Oncología junto con su colega Juan Pablo Rey de la Universidad de Sindney han analizado 20 investigaciones científicas financiadas por Coca-Cola. La mayor parte de ellas, 14, están alineadas con las estrategias de marketing empleadas por la empresa, como señalar a la inactividad física de ser el principal culpable de la obesidad, según destacan los autores. Las otras seis investigaciones restantes serían más neutrales.

Coca-Cola por su parte afirma que “en todas las colaboraciones se garantiza totalmente la independencia de las sociedades científicas y las universidades” y además estos patrocinios se declaran anualmente desde 2016 “en un ejercicio de transparencia”.

Y no faltan los testimonios de prestigiosos científicos que con su testimonio ratifican lo dicho por la Coca-Cola. “Soy una científica independiente. Coca-Cola jamás me ha dicho lo que tengo que hacer”. Precisamente allí está una de las claves del conflicto de intereses. Lo importante, antes o después de recibir la donación,  es que los científicos e investigadores sepan que es lo que no deben hacer, es decir, atacar directa o indirectamente los intereses del patrocinante.

“Los científicos que trabajan en el campo de la salud pública no pueden tener conflictos de intereses, no pueden recibir dinero de empresas que están produciendo daños a la salud”, clama Juan Pablo Rey  por teléfono desde su despacho en la Universidad de Sídney.

El epidemiólogo recuerda que la obesidad es “una enfermedad socialmente transmisible”, vinculada a la pobreza. “Una Coca-Cola de dos litros es prácticamente más barata que una botella de agua. Hay población, sobre todo de nivel socioeconómico bajo, que se sienta a comer con una botella de dos litros de Coca-Cola encima de la mesa. Y esto es malo para la salud”, sentencia Carlos Alberto González.

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