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Posts Tagged ‘dolor’

La causa más común del dolor en el glúteo es el síndrome piriforme o síndrome piramidal en alusión al músculo de ese nombre que se puede ver afectado por exceso de ejercicios, una caída o permanecer demasiado tiempo sentado.

El síndrome piriforme es dolor y adormecimiento en los glúteos  que se extiende hacia la parte trasera de su pierna. Esto ocurre cuando el músculo piriforme presiona el nervio ciático

El músculo piriforme participa en casi todos los movimientos que realiza el hombre con la parte inferior del cuerpo, desde caminar hasta cambiar el peso de un pie al otro. Por debajo del músculo se encuentra el nervio ciático.

Este nervio se extiende desde  la parte inferior de la columna vertebral, pasa por el glúteo y continúa por la parte trasera de la pierna hasta el pie.

La lesión o trauma puede irritar o inflamar el musculo piriforme lo cual presiona al nervio ciático y produce  un dolor recurrente o permanente que  comienza en el glúteo y se extiende a todo lo largo del nervio.

El uso excesivo puede irritar o lesionar el músculo. Los espasmos musculares pueden venir de: sentarse durante períodos prolongados, exceso de ejercicios, subir escaleras o levantar objetos pesados.

El síndrome, que afecta más a las mujeres que a los hombres, es poco común. Pero cuando ocurre, puede causar ciática.

La ciática es el síntoma principal del síndrome piriforme. Otros síntomas incluyen: sensibilidad o un dolor breve en el glúteo, adormecimiento u hormigueo en el glúteo a lo largo de la parte trasera de la pierna, dificultad o dolor para sentarse  que puede empeorar con la actividad.  El dolor en la parte inferior del cuerpo puede ser tan intenso que puede causar incapacitación.

Cualquier causa de irritación o inflamación de este nervio, como por ejemplo una hernia de disco  puede desencadenar los síntomas dolorosos de la ciática que se pueden ver reflejados en el glúteo.

Tratamiento

En algunos casos el síndrome piriforme no requiere tratamiento. De allí que entre las recomendaciones indicadas por los especialistas para aliviar el dolor  se encuentran:

Evitar actividades que le causen dolor como montar en bicicleta o correr. Puede reanudar estas actividades una vez desaparecido el malestar.

Asegúrese de utilizar el equipo correcto a la hora de practicar cualquier actividad física

Tome medicamentos para el dolor como ibuprofeno

Pruebe con el uso del hielo y el calor para tratar el dolor.

Es recomendable realizar ejercicios de estiramiento antes y después de la actividad deportiva para fortalecer el musculo piriforme.

En caso de un dolor más intenso consulte a un especialista

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El síndrome de atrapamiento del nervio pudendo, descrita por primera vez en 1987, es una enfermedad rara, poco conocida y por tanto infra-diagnosticada. Los afectados, mujeres en un 70%, se ven forzados a visitar muchos especialistas hasta que dan con el diagnostico correcto en un tiempo promedio de cuatro años y después de mucho sufrimiento.

El nervio pudendo se encuentra en la región pélvica. Inerva los genitales externos de ambos sexos, así como también los esfínteres de la vejiga urinaria y del recto, es decir, es el encargado de transmitir prácticamente todas las sensaciones placenteras responsables del orgasmo en el hombre y la mujer.

Se trata de un nervio mixto (sensitivo y motor), sus impulsos son también los responsables de las contracciones  de los músculos isquicavernoso y bulboesponjoso que acompañan al orgasmo en las mujeres y provocan la eyaculación en los varones.

El dolor perineal y anal  son los más frecuentes en el síndrome de atrapamiento del nervio pudendo. Se agrava al sentarse, disminuye o desaparece al estar de pie o al acostarse

El dolor perineal y anal son los más frecuentes en el síndrome de atrapamiento del nervio pudendo. Se agrava al sentarse, disminuye o desaparece al estar de pie o al acostarse.

El dolor perineal y anal  son los más frecuentes en el síndrome de atrapamiento del nervio pudendo. Se agrava al sentarse, disminuye o desaparece al estar de pie o al acostarse.

También puede haber disfunción urinaria, disfunción anal y sexual. Otras manifestaciones  son el entumecimiento, hormigueo perineal e incluso fuertes descargas eléctricas.

La disfunción urinaria viene con dolor, vejiga irritable y micción con obstrucción. La disfunción anal también con dolor y defecación dificultosa por obstrucción y la disfunción sexual igualmente con dolor dispareunia y persistente excitación. En los hombres conlleva dolor durante la erección, dificultad para mantenerla y dolor en la eyaculación.

Causas y tratamiento

Las principales causas del síndrome de atrapamiento del nervio pudendo son estiramiento del nervio durante el parto, estreñimiento crónico, el descenso perineal, las caídas o golpes directos, las cirugías pélvicas, las profesiones que exigen permanecer mucho tiempo sentados.

El ciclismo debido a una silla inadecuada puede causar una compresión permanente  que lleva a la larga a desencadenar el síndrome de atrapamiento del nervio del pudendo.

Debido a que es un dolor neuropático, trastorno neurológico en el que las personas experimentan dolor crónico intenso debido a un nervio dañado, se trata con antidepresivos, anestésicos locales tópicos.

Otros tratamientos utilizan infiltraciones corticoides y perineurales  lo que  en algunos casos mejoran  los síntomas de forma notable, relajan los esfínteres hipertónicos, suprimen síntomas vesicales y normalizan la disfunción sexual.

Tratamiento fisioterápico. Si se realizan estiramientos musculares por fisioterapeutas especializados en suelo pélvico se pueden obtener resultados sorprendentes. La mejoría no se centrara solo en el dolor, sino que los pacientes encontraran alivio en otros síntomas como frecuencia urinaria, disfunción eréctil, calidad de vida, libido, sensación de pelota de golf en el recto.

El síndrome de atrapamiento del nervio pudendo es más frecuente de lo que se piensa aunque sigue siendo poco conocido. Esto  exige mayor difusión por parte de los especialistas con el fin de ayudar a su pronta identificación y diagnostico.

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Esto es frecuentísimo en personas que han ­estado envueltas en algún acontecimiento doloroso: pérdida de seres queridos, o de una relación amorosa, situación laboral frustrante, etcétera.

Esta expresión pudiera parecer adecuada, porque es muy lógico para esa persona querer olvidar el acontecimiento causante de ese dolor moral. Para ella esto es normal. Y ahí radica precisamente lo anormal de la expresión.

No puedo olvidar3

El ser humano olvida cuando está enfermo del cerebro de manera irreversible o de forma reversible a causa de una enfermedad local del propio órgano o de las sustancias que a él ­llegan. Es lo que sucede en los ancianos dementes o arterioescleróticos cuya memoria de fijación está deteriorada, conservándose en cierta medida la memoria de evocación, es decir, la que le permite recordar hechos pasados. Al avanzar la enfermedad, esta memoria también sufre un deterioro significativo.

El ser humano olvida aquellos estímulos que no fueron capaces de dejar una huella en el cerebro para ser evocada. Un ejemplo de ello es que nadie seguramente puede memorizar las vestimentas de todas las personas con las que se tropezó durante el día de hoy; o el color de los ojos de quien nos pasó por delante en la tercera calle de nuestro recorrido. No recordamos tales hechos porque no les prestamos la debida atención, pues no eran de nuestro interés y por tanto, los estímulos no dejaron huella alguna. Sería agotador para el cerebro almacenar toda la información recibida sin discriminación.

Ahora bien, cuando un estímulo, un hecho, es lo suficientemente significativo, usted no lo puede ni lo podrá olvidar nunca más. A no ser que comience a padecer una enfermedad cerebral de las que hice referencia: no se le olvida nunca, mientras esté sano su cerebro, el nacimiento de un hijo, aunque ya no sienta los dolores de parto; no se le olvida su primer amor, aunque ella o él hicieran sus respectivas vidas; no se le olvida su primer maestro, aunque hoy esté fallecido; no se le olvida cuando se divorció, aunque ya el malestar de ese momento no existe; no se le puede olvidar el fallecimiento de su ser querido, aunque se sonría, ría a carcajadas o haga bromas hoy que han transcurrido varios años de ese suceso doloroso.

La única forma que existe de no recordar algo es que nunca hubiera ocurrido en nuestras vidas. Por tanto, la estrategia no es querer olvidar lo sucedido sino recordarlo de otro modo. ¿Por qué es menester evocar los sufrimientos de mi ser querido antes de fallecer y no sus buenas cualidades, su carácter, su forma de ser conmigo, los años pasados juntos? ¿Por qué rememorar tristemente a la pareja que perdí y no complacerme por haberla tenido? Por tanto, no se empeñe en olvidar lo que es inolvidable. Recuérdelo de una diferente manera y el tiempo también le ayudará.

Prof. Dr. Sergio Pérez

Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría

Fundador de la Red Mundial de Suicidiológos

Asesor temporal de OPS/OMS para la Prevención del Suicidio en Las Américas

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El dolor puede ayudar a identificar una enfermedad y no es un compañero natural  del envejecimiento, aunque muchos adultos mayores así lo consideran y  deciden no reportarlo a sus médicos

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El dolor no atendido empeora la salud general e impide actuar en enfermedades tratables, lo que conduce a un círculo vicioso de sufrimiento constante e innecesario que las personas mayores atribuyen a los achaques de la  edad.

Igualmente el dolor no tratado, explica la geriatra Bruce Ferrell de la Universidad de California, genera discapacidad y puede apresurar la muerte de una persona mayor puesto que afecta su capacidad de movilización y alimentación y desestimula sus relaciones sociales.

El tratamiento del dolor en las personas mayores requiere ciertas consideraciones especiales. Una vez identificado se debe atender tomando en cuenta los cambios propios de la edad como el metabolismo y la composición del cuerpo humano. Estos factores inciden en la respuesta de los medicamentos recomendados.

La función del hígado y los riñones declina con la edad, lo que exige dosis más bajas de analgésicos para evitar efectos secundarios.

Los medicamentos orales pueden resultar difíciles de tragar cuando el flujo de saliva ha disminuido o existe un descenso en el ácido estomacal que impide su absorción. Igualmente hay que cuidar los efectos secundarios y la interferencia que pueden tener con otros problemas de salud que afecten al paciente.

Igualmente es recomendable establecer un horario para la ingesta de los medicamentos y vigilar que el tratamiento se cumpla hasta el final, especialmente si se trata de dolores crónicos.

La terapia física, los masajes, la acupuntura, el yoga y otros tratamientos alternativos pueden ser de gran ayuda y proporcionar al paciente una vida más llevadera.

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